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Estadísticas Tenemos 60 miembros registrados.El último usuario registrado es bel28. Nuestros miembros han publicado un total de 8268 mensajes. en 367 argumentos. | IGNOTUS PEVERELL (concurso - BIOGRAFÍA) Dom Dic 13, 2009 10:18 am por OESED IGNOTUS PEVERELL ( 1800 -1888) (por Elphias Doge) Hijo de la bella hechicera Electra Pigotty y del joven mago Paolus Charlus Peverell, nació en un hogar de magos sangre limpia y campesinos de principios del siglo XIX, cuyos orígenes se remontan a tiempos inmemorisbles. Ignotus que significa ignorado o desconocido en latín antiguo, hacia con creces honor a su nombre ya que por ser el menor de tres hermanos fue quien menos atención recibió de sus padres, por ello desde pequeño aprendió a sobrevivir por sí solo a los embates y designios de la vida, recibiendo entonces su hermano mayor Antioch, toda la atención de su padre lo que contribuyó a forjar en éste un carácter orgulloso, altanero y seguro de sí mismo, fue Cadmus el segundo de los hermanos el consentido de la madre, criándose entre mimos y sobreprotección; codicioso, dependiente y melancólico, añorando la atención de su padre para sí y regodeándose en los excesos de su madre. Por su parte el pequeño ignorado – o Ignotus para nosotros- usó a su favor la indiferencia de sus padres y se volvió un chico independiente y aventurero, ávido de conocimientos, amante de la naturaleza y muy ágil en el uso de la varita, pero lo que más le gustaba de todo al joven Ignotus, era volar en la vieja escoba de su madre la cual ya solo usaba para echar el polvo de la casa, una antiquísima reliquia, una vieja Pegasus, a la que de rápida solo le quedaba la intención; con este trasto de escoba fue que el pequeño Ignotus aprendió a volar con una gran destreza, pese a que su madre no veía con buenos ojos que su escoba desapareciera días enteros del escobero, lo que le ganó mas de una vez, fuertes castigos –colgadas de pulgares incluidas.-. Sucedió entonces que los tres hermanos se hicieron grandes y bastante apuestos, aunque el pequeño Ignotus no daba pie con bola a la hora de intentar peinarse el cabello, ya que tenía la extraña manía de erizársele como un puercoespin y no había hechizo que le ayudara. Sucedió también que el joven mago se enamoró de una preciosa y talentosa hechicera que correspondía con pasión y dulzura a sus sentimientos. Pensaba la parejita en casarse apenas pudieran sostenerse por sí solos ya que ambos apenas contaban diecisiete años y al no lograr ninguno de los dos asistir al Colegio de Magia, eran pocos los recursos con los que contaban, sin embargo; confiaron en su amor y en su empeño para algún día poder formar un hogar. Dos meses después de Ignotus cumplir los diecisiete, el viejo Peverell se marchó a mejor mundo y solo seis meses más tarde su esposa le siguió los pasos hasta el otro barrio. Los tres jóvenes quedaron solos y desamparados. El mayor se hizo mas bravucón e iracundo, el segundo se hizo mas posesivo y envidioso y el joven Ignotus, aún mas independiente y deseoso de marcharse a vivir con su bella bruja. Al morir el viejo Peverell, éste dejo a su hijo mayor la administración del viejo molino, al segundo le dejó a cargo el rebaño de ovejas y al tercero su bendición. El buen Ignotus que todo lo veía con optimismo, se sintió privilegiado al recibir la bendición de su padre de quien nunca esperó más. Al morir la madre, ésta dejo a su hijo mayor la casa, al segundo dejo las antiquísimas joyas de la familia materna – las cuales siempre mantuvo a buen resguardo de su esposo -para que su adorado Cadmus pudiera ganar una buena novia. No teniendo muchos más bienes que legar; dejó al pobre Ignotus la vieja Pegasus y con éste obsequio marchó de entre los vivos con su conciencia tranquila.. Pese al dolor que la muerte de los seres queridos siempre ocasiona, Ignotus no cabía en sí de gozo ante los invaluables presentes que había recibido de sus queridos padres. Sucedió entonces que tanta responsabilidad abrumó a Antioch, tanta envidia menoscabó aún más el carácter de Cadmus y tanta suerte hizo muy dichoso a Ignotus; pero no solo de sonrisas se puede vivir y muy pronto Antioch, por el olvido y la desidia llevo a la banca rota el viejo negocio de la familia, Cadmus guardó para si las joyas de su madre sin pensar siquiera arriesgarlas para sacar a flote el negocio que sus padres le habían dejado, por lo que el rebaño de ovejas fue menguando hasta desaparecer poco a poco en los estómagos de los tres hermanos y el joven Ignotus pese a haber ayudado con tesón junto a su “corcel” Pegasus a llevar a pastar al rebaño y a trabajar el molino, vio con tristeza como la pobreza se apoderaba irremisiblemente de lo que quedaba de su familia, sin embargo; el joven Ignotus caracterizado siempre por su entusiasmo y optimismo pasaba las noches en vela soñando despierto con desposar a su amada Nathanielle, pese a que mas de una noche se acostó sin un mendrugo de pan en el estómago – que es mucho decir ya que eran dueños de un molino. Viendo la dicha de su hermano pese a la terrible desgracia en la que habían caído, Cadmus posó sus ojos en el objeto de su afecto y comenzó a cortejar a la bella Nathanielle, quien por supuesto no le hizo el menor caso. Ladino y codicioso insistió entonces Cadmus por el lado de la familia y aunque de cierta manera convenció a los padres al llevarle al viejo un valiosísimo reloj de oro de bolsillo y a la doña un hermoso camafeo cuajado de ópalos, fue la joven Nathanielle quien le dio el no rotundo con un portazo en las narices. Sintiose en alto grado ofendido el envidioso chico y no pudiendo ganar para sí lo que a su hermano “el pobre”, tan rico y dichoso le hacía, quiso conseguir a la fuerza, lo que por las buenas no obtuvo y una noche en que los novios se despedían con fervorosas promesas de amor en el claro del bosque, aprovecho la marcha de su hermano y en un descuido de la bella Nathanielle, desarmole dejándole sola e indefensa bajo un cruel hechizo de silencio. Inútil fue su mudo forcejeo y el copioso torrente de lágrimas de la joven y bajo el claro de luna la hizo suya a la fuerza, sin que el joven Ignotus ya de regreso a casa sospechara la suerte de su amada. Creyendo para sus adentros que a la chica una vez suya, la deshonra y la vergüenza del que dirán - de importancia suprema en aquellos tiempos – no le permitirían abandonarle, se relamía de gusto recordando lo sucedido e imaginando pasar el resto de sus días junto a tan preciosa alhaja. Contaba también el envidioso Cadmus con que el joven Ignotus la despreciara una vez conociera la verdad de su deshonra y es que en aquellos tiempos las cosas así eran. Durante tres días y tres noches buscó desesperado el joven Ignotus a su amada doncella y pese a la ayuda de los vecinos, inútiles fueron sus pesquisas. El pobre Ignotus nunca más volvió a sentir paz en su alma. Cegada por el desespero y la tristeza, la joven –joven al fin – vióse perdida en su desgracia y no encontró mejor solución que convertirse en confidente eterna de las aguas del río; así lo supieron cuando al día siguiente las aguas echaron a la orilla los despojos mortales de la preciosa doncella. Lloraronla entonces ambos hermanos. El pobre Ignotus que no supo la verdad y el desgraciado Cadmus que pese a su soberbia y envidia, a su manera amó a Nathanielle. La luz se apagó en los ojos de Ignotus y el poco calor que aún le quedaba se alejó del corazón de Cadmus, sin embargo; aún debían subsistir y cada día se hizo agonía en la vida de los desdichados hermanos, mientras el mayor de ellos entre bravuconadas y borracheras se echaba al pico los últimos knuts que les quedaban. Hubo pues que buscar solución a la pobreza y entonces Ignotus en compañía de sus dos hermanos tras dar cuenta de la última pata de oveja rancia y seca que les quedaba en la alacena, cerraron la arruinada vivienda y el destartalado molino y marcharon en busca de mejor fortuna. No pasaron muchos días andando cuando se toparon con la cabecera de un torrentoso río. Ignotus no tenía problemas en pasarlo montado sobre su escoba pero ésta estaba tan desvencijada y vieja que a duras penas soportada su peso, por lo cual le era imposible llevar a sus hermanos, así que escoba al hombro decidió acompañarlos en el vadeo. Sucedió entonces que se les apareció la muerte que no teniendo cosa mejor que hacer, pescaba las almas de los infortunados que se ahogaban al tratar de cruzar el río. Como es historia que ya conocen recordarán también que de aquella célebre reunión salieron bien parados los tres hermanos aunque no por mucho tiempo. Obtuvo Antioch de la muerte la varita de saúco la más poderosa que alguna vez existió. Obtuvo Cadmus la piedra de la resurrección con la que creyó tener así más poder que la muerte - porque era su naturaleza envidiar a los demás y no valorar lo que él tenia - y fue en ésta ocasión que el menor de los Peverell obtuvo la valiosísima capa que le ayudaría por muchos años a esconderse de la traicionera dama negra de la que por supuesto no se fiaba. Desde ese día la suerte acompañó a los tres Hermanos aunque no por mucho tiempo pues pronto encontró la muerte el joven Antioch cuando le asesinaron para despojarle de su valiosa varita cuyo grandioso poder no escatimó en dar a conocer y fue esta la causa de su perdición. Aprovechando la piedra de la resurrección, no pensó Cadmus en volver a la vida a su adorada madre y recibir de ella los mimos que con tanta prodigalidad siempre le brindó, ni de traer al padre para recuperar una buena ración de su cariño que a su entender aún le debía. Fue a la bella Nathanielle a quien trajo, pensando en las muestras ilimitadas de gratitud que de ella recibiría al traerla del frío, oscuro y solitario más allá; y recordando aquella, la única vez que consiguió de ella sus favores –a la fuerza si pero no por ello menos agradables en su mente. Dice la historia que desde ese día la vida de Cadmus se volvió un infierno. La joven Nathanielle no le hizo daño, la joven Nathanielle no le recriminó, pero fue tal su tristeza al morir que ésta no la abandonó aún después de la muerte. Eran su rostro y sus ojos tan tristes que Cadmus no resistía ni tan siquiera mirarla, entregose entonces a la bebida para intentar soportar aquello pero en un acto de desespero decidió quitarse la vida antes de seguir viendo aquel rostro y entonces la muerte vino para hacerle de guía. Pero siendo nuestro joven amigo Ignotus Peverell el objeto de nuestra atención, dice la historia que después de huir por mucho tiempo de la muerte, casó con una dama rica y prudente de la cual enviudó con posterioridad, dejándole ésta una prospera descendencia y unas cuantas buenas propiedades. Una noche encontrándose de caza en un solitario bosque, escuchó un tristísimo lamento, proveniente de lo más intrincado de la espesa vegetación. Se puso la capa temiendo una maniobra más de la muerte en la búsqueda afanosa de su alma y se acercó a la fría cueva oculta entre la maleza y de la que provenía el triste llanto. Sus ojos no dieron crédito de lo que allí veía, su hermosa, su inigualable Nathanielle, sollozaba inconsolablemente en el regazo de una fría piedra. Ignotus la cubrió con su capa y la abrazó con fuerza prodigándole el calor que por mucho tiempo nadie le había dado. Florecieron entonces en su corazón los adormecidos sentimientos de su juventud para nada trastocados por el tiempo y volvió entonces la luz a sus ojos y el sosiego a su alma. Juróse no dejarla nunca más y por boca de la chica al fin supo la verdad de su tristísimo destino. Ignotus, nunca abandonó a sus hijos pero tampoco nunca más pudo abandonar a la bella Nathanielle, fue así como noche tras noche volvió el ignorado Ignotus a la oscura gruta a hacer compañía a su bella ninfa, prodigándole un poco de la alegría que el destino le había arrebatado a ella , a él , a ambos. Muchos años pasaron de felicidad limitada pero felicidad al fin entre los fríos muros de la oscura gruta. Un día intuyendo Ignotus su final, habló a James su hijo mayor y contole entonces sus correrías. Habló de los presentes que sus padres le dejaron y del final de cada uno de sus hermanos, contole además su amor por la bella Nathanielle y su triste destino, le aseguró que guardaba un bellísimo recuerdo de la madre que le había dado el ser a él – a James – y a sus hermanos, pero también le aseveró que era en los brazos de Nathanielle donde quería estar mientras esperaba la muerte. Dejó en sus manos la valiosísima capa que le obsequió la dama negra, no sin antes aconsejarle actuar siempre con humildad y prudencia y criar de la misma forma a toda su descendencia. Subió Ignotus por última vez a la oscura gruta y allí en los brazos de su amada esperó a la muerte quien llegó pasada la medianoche y quien le saludó con mucho respeto. Ambos Nathanielle e Ignotus se irguieron de su lecho y junto a la dama de negro sayal, se alejaron en paz hasta los desconocidos caminos de no volverás. Esa noche tres extrañas siluetas; una dama alta y oscura y dos apuestos jóvenes tomados de la mano, desaparecieron en la inmensidad del firmamento mientras las estrellas menguaban melancólicas en los cielos. Al día siguiente su cuerpo fue encontrado abrazando una roca en una solitaria gruta. Ninguno se preguntó porqué había buscado el viejo Ignotus tan triste y solitario fin, pero su afable sonrisa hacía suponer que murió feliz, quizás soñando con los tempraneros amores de su juventud. Sólo el joven James Paolus, sonreía de igual manera al sentir la última palada de tierra caer en el pétreo féretro de su padre, allí tras la nueva iglesia del creciente pueblo de Godrics Hollow. espero lo hayan disfrutado tal como lo hice yo saludos OESED Comentarios: 5 |



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